

Esta reseña iba a ser acerca del arcade "In the Hunt", pero hoy me apetece ponerme más "jarcor".
"Dangerous Waters" es, hasta ahora, el programa más ambicioso de Sonalysts, y probablemente el simulador naval más completo que existe.
La propia historia de Sonalysts es fantástica de por sí: es una empresa dedicada a la fabricación de software e instrumental para los sónares de las plataformas de guerra submarina americanas. Así, como suena. Vamos, que puede decirse que los chavales saben algo acerca del tema... Con el fín de la guerra fría, muchas compañías vieron recortados tremendamente sus contratos con el ejército, y algunas de ellas se diversificaron hacia el mercado del ocio. Sonalysts se decidió por los simuladores para ordenador, y ya crearon tres grandes juegos: Jane's 688 Hunter Killer, Fleet Command y Sub Command, todos buenos simuladores y antecesores en conjunto del que nos ocupa.
Dangerous Waters puede decirse que es la unión en un sólo juego de los tres anteriores. No sólo permite controlar plataformas submarinas (Clases Los Angeles y Seawolf por parte americana, y Akula y Kilo por parte rusa), si no que añade una Fragata clase Oliver Hazard Perry y dos plataformas aéreas: el bimotor P3-C Orion y el helicóptero Lamps SH-60 SeaHawk.
Esto otorga una versatilidad magnífica al juego, y sobre todo lo convierte en una tremenda experiencia multijugador, al enfrentarse los submarinos a sus "depredadores" naturales.
Que nadie espere una presentación gráfica espectacular: bien es cierto que títulos como Silent Hunter III consiguen impresionar por la riqueza de dicho apartado, pero lo que busca éste título es otra cosa. Las estaciones de combate se representan con pantallas estáticas en 2D, y las vistas externas tampoco te dejarán boquiabierto precisamente, pero partiendo del hecho de que te tirarás el 90% de las partidas con la vista clavada en el mapa táctico y en la pantalla del sónar, ésto ya no importa tanto.
Lo mejor es el realismo del juego, que no es perfecto pero se acerca bastante. Desde realizar cuentas de giro de hélices para determinar la velocidad de un barco, hasta usar un sónar de baja frecuencia para saber por qué punto es mejor romper el hielo para hacer emerger tu submarino sobre el casquete polar, la representación del simulador es magnífica. Y es duro, muy duro...
Afortunadamente, hay plataformas más fáciles para que los novatos se acerquen al juego: el helicóptero SH-60, por ejemplo, es muy fácil de usar, y con un poco de práctica cualquiera puede controlarlo efectivamente y empezar a cazar submarinos enemigos.
Y en multijugador, es una auténtica experiencia cooperativa el estar triangulando posiciones para poder cazar a ese otro jugador submarinista que se escurre de tus sonoboyas y que aparece y desaparece como un fantasma. Los capitanes de submarino son un tanto más "lobo solitario", pero las plataformas de superficie exigen que juegues muy coordinado, y a veces la tensión en una partida multijugador puede ser impresionante, como impresionante es la satisfacción que otorga el conseguir hundir a un tipo que lleva esquivándote 45 minutos de partida.
Claro, como todos los simuladores, te tiene que gustar el tema y hay que disponerse a "tragar" una enorme cantidad de información para poder usarlo efectivamente. Yo recomiendo que uno se especialice en su plataforma favorita, y que comprenda como funcionan sus sistemas de detección y ataque. Como dije antes, el más fácil de llevar es el helicóptero, y el más difícil probablemente sea la Fragata (creedme que crear las soluciones de tiro para clavarle un torpedo a un blanco no es nada que se haga en 5 minutitos).
Pero si eres de los que se han visto varias veces "La caza del Octubre Rojo", "Marea Roja" o de los que ingieren libros de Tom Clancy y Frederick Forsyth como si fuesen gominolas, tal vez ya seas terreno abonado para que este excelente simulador "te cale hondo". Si tienes lo que hay que tener, recuerda el dicho: "En el mar sólo hay dos tipos de buques: los submarinos y los blancos..."